Presentación

Morir y ser enterrado

  • Cristina Barile

Resumen

Analizar la muerte es un tema delicado. Los investigadores del campo de estudios saben que se trata de un objeto que mueve sensibilidades, afectos y emociones porque, en el fondo, de lo que se trata es ver cómo los vivos resuelven las circunstancias que se despliegan con la muerte del otro, generalmente cercano y querido. Un estudio de esta naturaleza necesita de una perspectiva macro y micro: los muertos son nuestros, pero también de la comunidad a la que pertenecían. Así lo entendieron quienes desde la antigüedad hasta el presente reflexionaron desde la filosofía y las ciencias sobre la muerte. Para la Antropología y la Sociología la muerte fue una preocupación de investigación desde los inicios de estas disciplinas. En el Siglo XX, durante los años 1960-1970 en Francia emergió, nuevamente, el interés por el tema y se dispusieron a estudiar la muerte en la larga duración para revisar el significado del concepto y sus prácticas. De este modo, los estudios sobre la muerte desarrollados por los historiadores Phillip Aries (1984) y Michel Vovelle (1973) desde la escuela de los Annales interpretaron la muerte partiendo desde la historia de las mentalidades, la historia social y del arte para Europa tardo medieval y la modernidad. Estos enfoques fueron novedosos en esos años de investigaciones históricas primigenias que, aunque fundantes para el abordaje conceptual de la muerte en Europa central, no alcanzaban a explicar, del todo, los modos de comprender la muerte para los grupos sociales bajos que no podían pagar las obras de arte para ser recordados a perpetuidad. Pero además, tampoco alcanzaban a explicar las singularidades del complejo mortuorio en América y Argentina en el período colonial tardío e independentista (y aún más allá), incorporando las particularidades que le imprime un territorio tan extendido, y aun cuando nuestro continente pudiera ser percibido o conceptualizado como una extensión de la modernidad de Europa central.

Se requirió, por tanto, que los intelectuales de la región desplegaran sus investigaciones determinando enfoques y problemas, para alcanzar avances más significativos sobre el estudio del morir y ser enterrado en América y Argentina.

De manera que, los trabajos que aquí se presentan introducen miradas nuevas sobre temas propuestos por la tradición fundante, pero en perspectiva latinoamericana y argentina.

El historiador Facundo Roca nos invita a pensar en el lugar de los pobres con relación a la muerte en el período colonial tardío en Buenos Aires del S. XVIII. Desde este encuadre, se propone avanzar siguiendo las críticas que fueron enunciadas por Claudio Lomnitz en aquello que resulta ausente desde las investigaciones que responden a la tradición francesa, al menos, para el mundo americano, si tenemos en cuenta que

la representación de la muerte como igualadora, pudo haber ocultado los efectos altamente diferenciados de las plagas y la peste en las distintas clases sociales de Europa, pero también ayudó a generar un sentido de comunidad espiritual y política de la que se eliminaba o mantenía al margen a los enemigos (Lomnitz, 2006).

De este modo, Facundo Roca nos propone encontrarnos con el problema de los muertos pobres, cómo resuelven la situación las cofradías, especialmente la Hermandad de la Santa Caridad, su modo de vinculación y conflictos con la Iglesia. Es interesante, además, el uso que hace de las fuentes documentales de la Hermandad, del registro de defunciones y las reglamentaciones vigentes desde la corona. Este modo de aproximación al objeto, desde abajo, es lo que posibilita el estudio sobre los muertos pobres que ni testan, ni donan, ni pagan a la Iglesia el valor del entierro.

Celeste Castiglione nos propone pensar en dos cuestiones interesantes. La primera de ella atiende la cuestión del morir en el Río de la Plata en el S. XIX fuera de una comunidad católica, en este caso, en la religión protestante. La segunda cuestión está vinculada al proceso migratorio de las comunidades protestantes en relación a la muerte. El período histórico elegido para este estudio (1833-1914) atraviesa dos momentos significativos. En 1833 el gobernador de la provincia de Buenos Aires Don Juan Manuel de Rosas, ha finalizado su primer mandato e iniciado lo que se denominó la Campaña al Desierto. En tanto la Legislatura de Buenos Aires discurre quien será su sucesor, Rosas decidió ampliar las fronteras de la provincia a partir de la eliminación de malones e indios resistentes y sumando aquellos más dóciles como mano de obra. En los protestantes que llegan a estas tierras en este contexto, tal y como señala Castiglione, queda la primera impresión de desorden o desorganización. Hacia el final del período propuesto por el artículo, el contexto cambió significativamente. A partir de 1853, con el dictado de la Constitucional, comienza a gestarse el proceso de organización del Estado Nacional Argentino y después de 1862 se despliegan políticas migratorias tentadoras para europeos. Para cuando esto ocurra, los protestantes de varias nacionalidades ya habían acopiado vastas experiencias sobre cómo vivir en una sociedad que atravesó guerras civiles, enfrentamientos partidarios y conflictos internacionales. En este recorrido, encontraron la muerte en un territorio ajeno que sumó sus cuerpos a los cementerios de disidentes a donde iban a parar todos aquellos que no pertenecían a la religión oficial católica. De este modo aportaron a estos cementerios una estética que refleja las tradiciones europeas en relación al arte pero también sumaron sus notas identitarias que reflejan la herencia en términos materiales y simbólicos. Los cementerios abarcados en esta investigación dan cuenta de la posibilidad del ingreso a nuestra historia nacional por un lugar infrecuente para los historiadores del S. XIX.

El artículo que nos presentan María Carlota Sempé, Olga Flores y Marta Baldini nos propone adentrarnos en ciertos aspectos del Cementerio de La Plata. Es necesario destacar que nuestras autoras cuentan con una amplia trayectoria en el estudio de los cementerios. María Carlota Sempé es pionera en este tipo de estudios y ha formado equipos de investigación siempre acompañada por sus colegas Flores y Baldini. En este artículo se proponen profundizar la historia del cementerio a partir del seguimiento de personajes notables e ineludibles de la historia platense que se encuentran allí enterrados. La historia de vida de cada uno de ellos, sus intereses políticos, obras e ideas posibilitan comprender los honores recibidos a su muerte, el lugar de velatorio y de entierro en el amplio espacio del cementerio, los vínculos entablados, las diferencias de opinión, enemistades y los reconocimientos tanto en su vida como en su muerte. La recuperación histórica se realizó partiendo de bibliografía específica y de periódicos tradicionales de la ciudad de La Plata.

Los artículos presentados en este dossier son apenas un recorte de lo que el campo de estudios sobre la muerte, el morir y ser enterrados ofrece para comprender los procesos que los vivos enfrentan ante la llegada de la hora final. Aún queda mucho por decir, hacer, investigar, problematizar, sedientos como estamos de conocimientos sobre un área que desafía nuestra comprensión, abre nuevas preguntas y nos invita a perseguir las respuestas. Una buena señal de que estamos vivos.

 

Esp. Cristina Barile
FHCS-UNPSJB

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Publicado
2019-07-31
Cómo citar
Barile, C. (2019). Presentación. Textos Y Contextos Desde El Sur, 4(7), 9-12. Recuperado a partir de http://www.revistas.unp.edu.ar/index.php/textosycontextos/article/view/96
Sección
Dossier